Good Business VS Responsabilidad Social.

Últimamente no paramos de escuchar cómo las marcas toman decisiones estratégicas para acercarse cada vez más a las personas. Pero la Responsabilidad Social y el Good Business ¿nacieron por el mismo motivo? ¿significan lo mismo? y ¿dónde sitúan al consumidor?

Para entender bien por qué surgen estos dos conceptos es importante entender el contexto de cada uno.

La Responsabilidad Social nació dentro de un inquietante panorama medio ambiental. Acontecimientos como el continuo deshielo de la Antártida y el hundimiento del Prestige hicieron que, el cambio climático se convirtiera en una temática importante para las personas. Ante esta situación, la Responsabilidad Social se convirtió en una oportunidad para trabajar la reputación e imagen de las empresas cara al consumidor y las malas prácticas.

Ahora, más que nunca, el consumidor demanda, exige y valora. El consumidor activa sus cinco sentidos para informarse de qué hacen las marcas, por lo que la Responsabilidad Social da sensación de vacío frente a estos cambios. En este contexto actual surge el Good Business, que actúa de adaptador y amplificador de las demandas sociales.

Good Business va más allá de la práctica ética de las empresas, ya forma parte del ADN de la marca, da sentido a nuevos productos o construye la utilidad. Cuando hablamos de utilidad de marca nos referimos al resultado que se extrae al contribuir a una causa social y cómo la marca aporta valor al mundo para resolver esa tensión. 

La Responsabilidad Social y el Good Business sí nacieron por un mismo motivo, dar respuestas a las necesidades de los consumidores de cada tiempo. Pero esto no quiere decir que signifiquen lo mismo, el primero apela al factor medio ambiental, mientras que el segundo apela al factor humano.

Muchas marcas ya han pasado de decir a hacer, pero para generar negocio y activar el futuro de estas nuevas empresas no basta sólo con hacer, sino con hacerlo bien.