Las marcas toman las riendas. las personas ya no confían en las instituciones y gobiernos para cambiar las cosas. 

En los últimos años, la desilusión de la gente con las instituciones públicas y los gobiernos de cara a cambiar los problemas sociales no ha hecho más que aumentar. Nadie confía en que estos actores vayan a ser capaces de cambiar el mundo, ni lo que no funciona en nuestra sociedad. 

Esta pérdida de credibilidad ha hecho que los consumidores empiecen a tener mayor afinidad con compañías que comparten sus mismos valores. Tal y como afirma el último informe de Havas Worldwire "Superbrands 2016" el 67% de los consumidores reconocen que prefieren comprar productos de marcas con las que comparten valores, como también siete de cada diez españoles afirman que les gustaría que sus marcas favoritas se involucraran más en la resolución de problemas sociales.

Esta tendencia va más allá de la Responsabilidad Social Corporativa y del Good Business. No son simples acciones solidarias o de colaboraciones, sino de convertir a las marcas en activistas. De apoyar, provocar y buscar el cambio, con el objetivo de cambiar conciencias, actitudes y realidades. Y lo más importante, después de hacerlo, contarlo. Las marcas tienen una gran oportunidad de convertirse en agentes del cambio para conectar con su público, haciendo el bien por el camino. No es solo una cuestión de comunicación, es una cuestión de negocio.

Por ejemplo, National Geographic con Warlords of Ivory pretendía producir un documental sobre la venta ilegal de marfil. Sin embargo, viendo la dimensión del problema, decidieron actuar, introduciendo microchips con GPS en colmillos de marfil, para trackear su recorrido por el mercado negro. No solo consiguieron una historia más cruda y real que contar, sino que consiguieron llegar al origen de un problema, y poner la información en manos de las autoridades, que ahora contaban con datos sobre cómo este mercado financiaba a milicias y organizaciones terroristas por toda África. 

En otros casos, la solución puede venir motivada por nuestro propio producto. Incluso puede solucionar problemas de negocio. Es el caso de DB export, una marca de cerveza en Nueva Zelanda. En este país el consumo de cerveza estaba decayendo. Para luchar contra este problema, decidieron implementar una estrategia un tanto diferente. Para ello, crearon “Brewtroleum”. Este proyecto consistía en generar biodiesel a partir de los materiales de desecho del proceso de producción de la cerveza. No solo consiguieron invertir la tendencia y hacer crecer el consumo, aumentando las ventas sino llegar a un acuerdo con una gasolinera, y ahora el brewtroleum se distribuye en 60 estaciones de servicio en Nueva Zelanda. Good business is good for business. 

Otras veces la solución puede venir desde el propósito de marca, del por qué de su existencia, empresas que nacen para luchar contra un problema y buscan ayudar o concienciar siendo el producto o servicio el generador del buen hacer. Es el caso de The Good Beer Company, una empresa de Australia que destina el 50% de sus ganancias a la Australian Marine Conservation Society para ayudar a crear conciencia sobre los peligros a los que se enfrentan los arrecifes de coral más grandes del mundo: "Good beer that does good"

 

Una de las grandes marcas que está a la vanguardia de este movimiento es Tesla. Más allá de sus conocidos coches eléctricos, trabaja en ofrecer un futuro mejor acelerando la transición hacia fuentes de energía renovables. Su objetivo es responder ante los tres pilares que permiten convertir la energía solar. El transporte: con los coches eléctricos, el almacenamiento: con las baterías, y la generación: con los paneles solares. Tesla entra en casa y presenta Powerwall II y los techos solares en su última aparición en público. Cada vez está más cerca el uso de energía sostenible y marcas como éstas son las que crean conciencia ante el medio ambiente.

Las marcas y las grandes compañías, tienen un rol líder en la sociedad. Está en sus manos transformar lo que pueden llegar a hacer con ese rol. No hay que tener vergüenza, y si tienen iniciativas que puedan contribuir a la sociedad, al cambio, y al progreso, no deben dejar de contarlas y compartirlas. La clave, está en primero hacer el trabajo, para después tener una base sobre la que hablar. Hay muchas áreas en las que una compañía se puede centrar para mejorar el mundo. Encuentra la tuya, y hazlo. Aunque solo sea por el negocio.